PERSONAJES:

Autor, Rey Melchor, Rey Gaspar, Rey Baltasar, Paje I, Paje II, Paje III, Herodes, Sabio I, Sabio II, Alguacil, María, San José, Angel, Segadora I, Segadora II, Segadora III, Segadora IV, Sargento, Dida I, Dida II, Dida III, Dida IV, Trompeta, Soldados.
SINOPSIS ARGUMENTAL:
El llamado "Autor" se
dirige al respetable público anunciándoles lo que van a ver a continuación y
adelantándoles la historia que se va a contar. Tras esta breve sinopsis, este
personaje adopta el rol del gobernador del reino que gobierna Melchor. Éste rey
le encarga que vigile sus tierras mientras él sigue una misteriosa estrella que
ha visto en el horizonte y que sabe que le llevará a conocer a un niño muy
poderoso que acaba de nacer.
De camino se encuentra con otros
dos viajeros: Gaspar y Baltasar que también han divisado la estrella y han
advertido lo que les anunciaba; los tres, junto con sus pajes siguen unidos el
viaje. Llegan a Jerusalén y allí se hospedan por una noche.
La acción se traslada al palacio
de Herodes. Hasta allí han llegado los Magos preguntando por el Niño que
buscan. El rey, conocedor de los rumores que ya apuntan al nacimiento de un
Mesías, pide consejo a sus sabios. Estos, leyendo las profecías, dan fe de que
el Hijo de Dios puede, en efecto, haber nacido ya y citan el pueblo de Belén
como posible lugar del acontecimiento. Herodes despide a los visitantes
pidiéndoles que, cuando localicen al Niño, le digan dónde está para ir
también a adorarlo.
Reemprendido su camino, los Magos
llegan a un pobre portal donde se detiene la estrella. Allí adoran al niño que
yace al calor de una humilde familia. Le ofrecen oro, incienso y mirra y reciben
la gratitud de María, la dulce madre del niño, quien les confirma que su hijo
es el rey de reyes, el todopoderoso hijo de Dios, el Mesías. Emocionados, los
Magos regresan al palacio de Herodes, pero un ángel se les aparece en su camino
y les advierte que el gobernante sólo quiere conocer el paradero del niño para
matarlo. Los tres deciden volver a sus tierras directamente.
A continuación, el ángel se
dirige a José, esposo de María y le advierte del peligro que corren allí. Los
esposos deciden huir a Egipto. Por el camino, se encuentran con unas segadoras
que se disponen a sembrar el trigo. María les pide que, si alguien pregunta por
ellos, le digan que "desde que el trigo está sembrado nadie ha
pasado". Las segadoras prometen hacerlo y en cuanto los viajeros abandonan
el lugar, el trigo comienza a crecer y las espigas lucen hermosas al instante.
Volvemos al palacio de Herodes,
para comprobar su furia al darse cuenta del engaño que ha sufrido por parte de
los Magos y manda a sus soldados buscar al niño para matarlo. En la busca, las
tropas encuentran al grupo de segadoras que, aun encantadas con el prodigio de
las espigas, reconocen que "desde que ese trigo ha sido sembrado" no
han visto pasar a nadie por allí.
Herodes, fuera de sí, manda
llamar a todas las madres con hijos recién nacidos a su presencia por medio de
un bando público. Una vez allí, ordena que todos los niños sean ejecutados.
Con el clamor de súplica, dolor y deseos de venganza de las madres concluye la
representación.
PARTICULARIDADES:
Datado a principios del siglo XVI,
éste Misteri se representaba durante el recorrido de la cabalgata del Convite.
De hecho, el citado "pregón público" convocando a las madres con
hijos recién nacidos, de los que se habla en la sinopsis, es, en realidad, una
invitación a todas las mujeres de las localidades, pueblos y ciudades del reino
de Valencia. Por lo tanto, se trata de un delicioso texto completamente
anacrónico lleno de dobles intenciones y divertidos comentarios en el que se
incluye un alto número de poblaciones que en algunos casos son, en la
actualidad, barrios de la capital, como es el caso de Ruzafa o Campanar. A
continuación de este texto, ya al final de la obra, aparecía la famosa "degolla"
atacando benévolamente al público asistente.
Al margen de este detalle, cabe
reseñar que este Misteri es, no ya el más largo en cuanto a texto de todos los
que han llegado hasta nosotros, si no el que más personajes posee y el que
contiene una mayor estructura dramática, rompiendo, incluso, la unidad
espacio-tiempo, que sí que poseen el de Sant Cristófol y el d´Adám i Eva.
Esto le acerca más a los autos sacramentales al uso de aquella época.